Prestar dinero a los amigos o familiares

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He estado releyendo el libro “El hombre más Rico de Babilonia” de George S. Clason ya que no sólo es un clásico de la literatura que ayudará a cualquiera a mejorar sus finanzas personales sino que también es de esos libros que no importa si ya lo haz leído, si lo vuelves a leer aprenderás nuevas cosas del mismo.

Acabo de releer la historia de Rodan, un fabricante de lanzas que recibió 50 monedas de oro como regalo del rey porque le gustó mucho el diseño de las lanzas reales, entonces surgió el problema, su hermana le pedía el dinero para que su esposo se adentrara en el comercio y luego de tener éxito le devolvería el dinero con intereses.

Para ello consulta a Matón un prestamista con mucha experiencia financiera el cual le cuenta la siguiente historia sobre un granjero que entendía a los animales:

Una noche oyó al buey quejarse al asno de la dureza de su destino: “Arrastro el arado desde la mañana hasta la noche. Poco importa que haga calor, que esté cansado o que la yunta me irrite el cuello, igualmente tengo que trabajar. En cambio tú eres una criatura hecha para el ocio. Decorado con una manta de colores, no tienes otra cosa que hacer que llevar a nuestro amo adonde desee ir. Cuando no va a ninguna parte, descansas y paces durante todo el día”.

El asno entonces compadeciéndose del buey le respondió lo siguiente:

Amigo mío, trabajas mucho y me gustaría aliviar tu suerte. Así que voy a contarte cómo puedes tener un día de descanso. Por la mañana, cuando venga a buscarte el esclavo para la labranza, tiéndete en el suelo y empieza a mugir sin cesar para que diga que estás enfermo y que no puedes trabajar.

Sucedió después que cuando el amo se enteró que el buey estaba enfermo mandó al esclavo para que usara al asno para labrar la tierra, al final el asno terminó haciendo todo el trabajo del buey, quedó afligido, cansado y adolorido, entonces el buey le agradeció por el consejo, a lo cual el asno con recelo le respondió.

En cambio yo, soy un corazón compasivo que empieza por ayudar a un amigo y termina por hacer su trabajo. A partir de ahora, tú arrastrarás tu propio arado porque he oído que el amo decía al esclavo que fuera a buscar al carnicero si todavía seguías enfermo. Espero que lo haga porque eres un compañero perezoso.

Y nunca más se hablaron, allí terminó la amistad del buey y el asno; la moraleja de la fábula del libro es sencilla:

Si quieres ayudar a un amigo hazlo de forma que no recaigan sobre ti sus responsabilidades.

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